No hay procedimiento más censurable que los acuerdos o pactos postelectorales de gobierno. Me parece estupendo que el partido en el Gobierno y con mayoría en el Legislativo alcance acuerdos puntuales en asuntos concretos con otros partidos —si precisa mayoría absoluta su aprobación, por ejemplo—; serviría, de paso, para valorar la vocación de servicio del partido con el cual negociar o su reacción automática a oponerse, cuando el asunto se vislumbrase lógico y razonable. Pero lo que me parece inaceptable es que partidos que se lanzan durante toda la campaña —y precampaña— electoral desprecios, hostigamientos, infamias, desconsideraciones y hasta, si les place, calumnias; partidos que se niegan unos a otros más veces que San Pedro a Jesucristo, se alíen, pasado el trámite, con el objetivo de arrebatar el control del Legislativo y Ejecutivo al vencedor con mayoría simple...
lunes, 2 de marzo de 2015
Tras las elecciones
Artículo publicado hoy en surdecordoba.com:
domingo, 1 de marzo de 2015
¿Podrán?
Artículo publicado hoy en lucenadigital.com:
He aquí la cuestión. Hace casi tres años escribí para esta casa un artículo intitulado «Batalla perdida». En él me lamentaba de que los movimientos populares surgidos en 2011 se hubieran quedado en el grito de indignación, sin galvanizar en un partido, coalición o agrupación que, concurriendo a unas elecciones, penetrara en el Legislativo, cambiando la legalidad vigente. Y no me quedaba ahí. Profundizaba en la necesidad de obrar con la honestidad de prestar un servicio público, sin influencias ni intereses, de hacer lo que se debía hacer, de hacer lo correcto...
sábado, 21 de febrero de 2015
De usted, por favor
No
todo iba a ser bueno. Me refiero a la monserga que suelo traerme con la cosa de
la evolución, el progreso, el cambio de la sociedad, el paso de los siglos.
Tendría sus puntos negativos. Unos daños colaterales aceptables. O no tanto.
No recuerdo cómo y cuándo se creó y
extendió la tendencia. Nuestros bisabuelos trataban de usted a sus amigos; en
cierta medida, también nuestros abuelos. Y siempre a los desconocidos. Con
nuestros padres la cosa fue decayendo, hasta prácticamente desaparecer durante
nuestra generación con alarmante preocupación.
Consecuencias educativas
Hace
unos meses escribía por aquí un artículo sobre las excelencias del cine
asiático, con especial consideración hacia el surcoreano. Alababa la maestría
en la dirección, el gusto por los detalles, la profesionalidad de los actores,
la cuidada banda sonora y la visceralidad de sus historias, las cuales eran
duras, como la propia vida. Aprovechaba, además, para criticar el maltrato que
recibían estas producciones en España —aunque se podía extrapolar al resto del
continente—, donde debíamos esperar a su triunfo en festivales como Sitges o
San Sebastián para conseguir una distribución decente. Producciones que, salvo
para quienes éramos cinéfilos, pasaban desapercibidas al público general,
deslumbrado por la omnipotencia —prepotencia, en ocasiones— de la superpoderosa
industria hollywoodiense, reflectante de las estrellas más brillantes del
panorama filmográfico universal.
sábado, 7 de febrero de 2015
Dolor y medios
Cuando
el dolor golpea y desgarra no hay palabras en el vocabulario de lengua alguna
suficientes para contener el flujo de sentimientos desbordados. Sólo queda el
vacío y la soledad. Sólo queda la pena y la angustia. El apoyo sincero de quienes
se preocupan y aman ofrece un poco de consuelo, ayudando a sobrellevar un
estado de ánimo decaído, alienando al propio ser, permaneciendo únicamente el
cuerpo, reducido a una entidad física aparente, artificial, más mecánica que
humana.
Desmantelando el Estado Social
Se lo han montado bien. Los canallas. Tenían
el objetivo fijado, la victoria, garantizada. No sabríamos numerar la cantidad
de sacrificios, de presos y muertos, de sangre, sudor y lágrimas, pero el
Estado Social, ese buque insignia de la flota europea, de recio mástil y
ondeante bandera, orgullo de este viejo y putrefacto continente, y envidia de
las tierras extranjeras bañadas por mares y océanos. Esa Tizona de injusticias,
desequilibrios, fragilidades, géneros, desventajas, entorpecimientos, límites y
fracasos que tanto trabajo nos constó depositar en las entrañas del antiguo,
conservador y gruñón Estado de Derecho. Esa receta de prosperidad que
conseguimos dispensar junto con el Estado Democrático. Ese sueño de nuestros antepasados
que se asemejaba a una fútil banalidad de inconscientes dementes, devotos de
una esperanza con la cual dotaban a una vida desmembrada y agónica, labrando
una supervivencia compuesta y tolerable. Ese logro histórico se está desguazando,
desvaneciéndose con la infecta cobardía de los políticos y la deleznable
ruindad de sus titiriteros.
Caza al presunto
La
Caza fue una de las mejores producciones europeas del pasado año, y una
revelación del cine danés, con reconocimiento de crítica y público y concesión
de premios internacionales, destacando la labor interpretativa de su
protagonista, Mads Mikkelsen. También sobresale la presentación de un guión
profundo y completo, dentro de su simpleza.
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