Con el Globo de Oro bajo el brazo, que Aaron
Sorkin no fuera nominado al Oscar por su guión adaptado para Steve Job (2015), me resultó
ignominioso. Como aficionado al cine, debería haberme lanzado a la calle
cargado de ira, ojos inyectados en sangre, ante tamaña afrenta; debería haber
clamando venganza a grito pelado en mitad de la plaza pública, mientras agitaba
el brazo al cielo con indignación… Las polémicas racistas u homófobas se me
dieron un ardite, porque, según qué circunstancias, la discriminación positiva
sólo sirve para empobrecer legítimas reivindicaciones, promocionando a personas
sin méritos que lacrarán los intereses. Pero cada uno lucha con sus armas, y mi
natural tendencia a la vagancia shakespeariana, de consuno con mi compromiso
mensual con el tecleo y conmigo mismo, me retuvieron el ímpetu y me secuestraron
la airada manifestación reivindicativa, optando por la vía más cómoda. Así que
por aquí ando ahora, con las armas que me quedan.
martes, 14 de marzo de 2017
miércoles, 1 de marzo de 2017
Dos parejas
Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:
Aguardo mi turno en una clínica cordobesa. Estoy solo en la sala de espera, que es espaciosa y luminosa, amenizándola con la lectura de un artículo de investigación publicado en una de las revistas a disposición de los pacientes (la oferta es variopinta, y aglutina portadas imposibles, desterradas de los estantes del kiosco del barrio). Afuera, el sol de la mañana es intenso, aunque me queda vetado, capado por el cortinaje del lugar...
Siga volviendo mañana (y II)
Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:
Y como siempre llegan esos momentos en esta vida en los cuales hay que ser valiente, desafiar a la fortuna, enfrentarse cara a cara con la muerte, la desesperación, el horror, echarle un par de huevos u ovarios al asunto, encomendarse al dios o santo vacante, y tirar para adelante, opté, a fin de tramitar aquella solicitud del Certificado de Antecedentes Penales, a la que hacía referencia, fiel lector, en la primera parte de este amargo artículo, fracasada la corriente tradicional u ortodoxa, por la vía telemática...
miércoles, 15 de febrero de 2017
La librería
Los libros se acumulaban apilados en los
armarios, por ello, mi padre, carpintero de profesión y ebanista de ocupación,
sea por adoración hacia la decoración en madera, sea por liberar a los roperos
de la invasión literaria, se decidió a hacerme una librería.
Corrector de estilo
Y, desde ya, le advierto que no es una
aplicación de Microsoft Word… No se
me vaya a adelantar… El corrector de estilo es una figura imprescindible en el
mundo de la edición. Si se pregunta cómo un adolescente sin apenas vida y
conocimientos es capaz de publicar una obra por la cual sucumben miles o
millones de lectores es porque ha sido previamente pulida por el corrector de
estilo hasta adecentarla lo justo para imprimirla salvaguardando la garantía y
dignidad editorial. La ejemplificación del adolescente resulta extensible a
cualquier escribiente no profesional —algunos profesionales se dejan asesorar y
bruñir— que planta su obra en el mercado, con la exclusión de quienes pagan a
otros para que preparen el cultivo en su nombre, de quienes contratan a
mercenarios de alto cuño para que se encarguen del trabajo sucio con discreción
y buenas formas, para que golpeen la tecla con profesionalidad y entreguen la
obra a cambio del estipendio acordado, cual mujer que, por necesidad u oficio,
alquila su vientre y su fertilidad, transfiriendo su fruto por un precio justo.
miércoles, 1 de febrero de 2017
Siga volviendo mañana (I)
Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:
Hace ciento ochenta años, don Mariano José de Larra se descerrajó un tiro en la cabeza, cansado de la envidia y la infamia, decepcionado de España y roto el corazón tras la decisión de Dolores Armijo, su verdadero amor, de poner fin a la relación que mantenían, para retornar a los brazos de su marido. Unos cuatro años antes de la tragedia, en enero de 1833, Larra publicó en El Pobrecito Hablador un artículo mordaz, satírico, crítico, costumbrista, xenófilo, titulado «Vuelva usted mañana»...
El demérito de lo efímero
Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:
Llenan estadios de fútbol, pabellones deportivos y plazas de toros, a ritmo meloso o estridente, humillado por el berrido hormonalmente humedecido y cegado por irreverentes luces móviles; venden millones de ejemplares de libros, recibiendo el sello de best seller, entre bendiciones públicas; son glorificados como transgresores del arte, la nueva vanguardia, y referencia pictórica y escultórica, valorando sus obras en cientos de miles de euros; sus estudios arquitectónicos son cotizadísimos, con encargos multinacionales en listas de espera. Músicos, cantantes, escritores, pintores, escultores, arquitectos, todos ellos de extraordinario talento, todos ellos de efímera popularidad...
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