sábado, 12 de noviembre de 2016

El caballero de la Mancha


Yo, señores míos, soy caballero andante, cuyo ejercicio es el de las armas, y cuya profesión, la de favorecer a los necesitados de favor y acudir a los menesterosos…
Miguel de Cervantes, El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, cap. XXVII

Se celebra el cuadringentésimo aniversario de la publicación de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, segunda parte de El Quijote, que completa la magna obra de las Letras Hispánicas. Una magnitud que se alcanzó desde la aparición de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, pero, en un período en el que la fama la daba la poesía y el dinero, el teatro, don Miguel de Cervantes, siempre «… más versado en desdichas que en versos», no obtuvo la gracia en los géneros donde se desenvolvía la lírica. La novela se consideraba un género menor, alejado de la belleza armónica de la rima, incapaz de imponerse todavía a una categoría que venía cultivándose desde hacía siglos, cuya estructura facilitaba, además, la memorización: medio eficaz de transmisión.

El fantasma de la Facultad


Era un pasillo largo, recto y estrecho, sometido durante las horas nocturnas a una luz temporal que obligaba a desperezar el paso para recorrerlo con ciertas garantías de éxito, evitando quedar a oscuras a mitad del trayecto, y sin opciones de recuperarla, pues palpar las paredes hasta hallar el interruptor más cercano despreciaba efectividad. Quiero decir que, al apagarse la luz, convenía más tirar adelante, clamando suerte taurina, que entretenerse buscando el pulsador. Lo crucé cientos de veces en los cinco años que pasé en el lugar, y nunca me topé con fantasma alguno.

martes, 1 de noviembre de 2016

Feo

Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:

Eh, tú, chaval. Sí, tú, no mires a los lados, es contigo. Escucha, tengo algo que decirte. Sí, a ti, deja de hacerte el remolón y acércate… Mira, chaval, eres feo. Sí, para qué vamos a irnos con circunloquios, medias tintas o ambigüedades. Estas cosas, cuanto más directamente se suelten, mejor, sin ambages ni delicadezas. Eres feo, así de simple. No, no, no te hagas el sorprendido. Creerás que no sé que te miras todos los días al espejo. Anda, chaval, mírate ahora en ese espejo, hazme el favor, que te lo voy a aclarar un poquito, venga, plántate ahí. Vamos, alza la vista, mírate. Lo ves, ¿no?, ése eres tú. Observa detenidamente eso que te azota la vista, porque es todo tuyo...

La vida a través del móvil

Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:

Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. La correspondencia, uno de los siete principios del hermetismo, está patente más que nunca en nuestra sociedad. O eso parece, a la vista del personal que pulula por la calle con la cabeza siempre agachada, como humillado. Pero, al contrario que la enseñanza recogida en El Kybalion, no se observan las maravillas y los secretos de la tierra para buscar su reflejo y respuesta en el cielo. No. El personal inclina la cabeza ante el poder dominador del teléfono móvil...

sábado, 15 de octubre de 2016

¿Todavía podrán?


Ahora sí que es cuestión de planteárselo seriamente. Lo de sí se puede o no se puede, digo. Ya que, en España, el ejemplo griego ha sido, al tiempo, un palo para los aspirantes, un toque de atención para los esperanzados, una nota a pie de página para los escépticos y un premio gordo para los pancistas que alternan en el poder. También lo advertimos en los menesterosos que han buscado el amparo en los gobiernos de nuevo cuño. Que no es tan fácil como se prevé, o que lo difícil es enfrentarse a la realidad, a la existencia de una oligarquía manipuladora de una democracia títere. Que hablar es más fácil que gobernar.

En carrera


Pues resulta que voy a ser uno de esos imbéciles que le ha dado por salir a correr. Ya sabe, de esos que se calzan unas zapatillas fluorescentes y se lanzan a la calle un par de veces por semana para completar el circuito elegido, entre un amplio abanico de ofertas, a cual más sugerente. Running, lo llaman (en tercera del plural, aquí no me incluyo; hasta ahí podíamos llegar, vamos; disponiendo de la voz española, a santo de qué tirar del vocabulario de la pérfida Albión). Para argumentar los motivos que me llevan a pegarme una paliza de órdago y acabar cansado y sudando como un cerdo, no voy a filosofar acerca de aquello de encontrarse con uno mismo, disfrutar de la soledad de tu mismidad, alcanzar un estado de placer liberador o adentrarte en una catarsis autoreflexiva de superlativa conciencia cósmica, porque eso son memeces. Salgo a correr, porque es un óptimo ejercicio, complemento ideal a una serie de rutinas físicas. Punto. Favorece la circulación sanguínea, armoniza el ritmo cardíaco, fortalece las piernas, activa la musculación troncal y entrena la resistencia. Todo con moderación, oiga. No es cuestión de prepararse para la maratón olímpica. Treinta o cuarenta minutos, máximo, sería lo recomendable. Tampoco soy de los que gustan de la música retumbando en los oídos, ni se obsesionan con el modelito o se consagran a la labor de aglutinar el equipamiento completo, con todas las pijotadas que escupe el mercado, desde la cinta reflectante hasta el cinturón portageles energéticos, pasando por brazaletes variopintos y guantes concebidos para poder manipular la pantalla táctil del móvil. Me conformo con camisetas y pantalones transpirables y zapatillas apropiadas para el terreno, ya que, metido en faena, no es lo mismo, atención, dar zancadas sobre tierra que sobre asfalto. Lo segundo es más dañino, pone a prueba talones, tobillos, rodillas y caderas; el impacto es mayor para gemelos, isquiotibiales y cuádriceps. A este suscribiente, el comienzo de la práctica le regaló una lesión de seis meses, traída tras superar la pertinente inflamación de rodillas, por supuesto. Como manda la ley.

viernes, 7 de octubre de 2016

Presentación en Córdoba (fotos)

Disfrutamos de la presentación de Ni piedad ni perdón en Córdoba.
 
Mi agradecimiento para la Fundación Miguel Castillejo y para la Asociación Cultural Naufragio, por la organización; así como para Antonio García, por su compromiso, y para Sensi Budia, por sus generosas y cariñosas palabras.