sábado, 12 de octubre de 2019

Un monstruo en todo hombre


Sólo el espejo me mostró la realidad: un hombre que era el mismo y, al mismo tiempo, difería sustancialmente de lo que había sido hasta entonces.

FJ Segovia Ramos, El hombre tras el monstruo

 Pasan los años y se acumulan las vivencias y experiencias. Alegrías y tragedias se entremezclan torpemente con liberaciones y remordimientos. Estos últimos generan fantasmas, penas o penitencias que se deben sobrellevar como castigo por el pecado cometido, aun singular acto contrario a moral y principios. Confesar esos remordimientos se significa como proceder de puro egoísmo, pues pretende una banal redención a costa de la aflicción o desilusión de otro. No obstante, el ser humano parece regodearse por momentos en el dolor ajeno, el sufrimiento foráneo lo pacifica y estabiliza; lo inflige sin temor ni conato o amago de reflexión previa en las consecuencias. Porque, en aquel acto ruin e interesado de la confesión, desvinculado de cualquier fuerza sacramental, se esconde una naturaleza primitiva, salvaje, oriunda de los orígenes de la especie, de la época abisal de la evolución, más del jurásico que del pleistoceno, cuyos fósiles se hallarían al excavar en el núcleo cerebral. Es ese impulso de atacar al semejante, de imponer el poder por voluntad de la fuerza y la destrucción; es ese incontinente modo de imposición que descubre al monstruo que todo ser humano esconde; esos comportamientos de maldad infinita, incomprensibles e irrazonables. Lupus est homo homini, como sentenciara Thomas Hobbes, parafraseando a Plauto (o plagiándole la frase, directamente). Lobo es el hombre para el hombre, y lo es cuando se deja domeñar por el monstruo interior que pergeña sus instintos más primarios, aquellos que jamás se rigieron por la civilidad.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Sobre amigos, bodas y helados

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Es una tarde estival andaluza, seca, de esas en las que el sol, atestado de osmio, cae sobre la cabeza, impertérrito, pervertido por la displicencia y tonificado por la intolerancia hacia una especie que se empecina en devastar uno de sus planetas. Es una tarde, tecleaba, calurosa, de verano retorcido, de bochorno replicado, de esas que prefieres pasar en el hemisferio sur o, demasiado enervado para desafiar la muralla ecuatorial, directamente en Siberia...

martes, 1 de octubre de 2019

Cien al sur de Córdoba

Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Pues, como el que no quiere la cosa, con ésta, son ya cien veces las que me he asomado a este rincón al sur de Córdoba, atalaya desde la cual se disfruta de las mejores vistas de la comarca. Mirador privilegiado para estar al tanto de lo que sucede en el contorno austral de la provincia...

sábado, 14 de septiembre de 2019

Las veinte miradas de Sensi

Ni el mejor de los fotógrafos ni el más diestro de los pintores de Corte se consideraría capacitado para plasmar en un fotograma o en un lienzo la mirada color almendra de la joven poetisa Sensi Budia. Pues, su mirada es franca, como la de amigo. Su mirada es suave como seda de Pekín. Su mirada es curiosa, como la de gato. Su mirada es inteligente, como la de detective de novela policíaca. Su mirada es cristalina, como vidrio recién pulido. Su mirada es líquida, como corriente de ríos empíreos. Su mirada es cálida, como abrazo del verdadero amor. Su mirada es tierna, como la de bebé. Su mirada es brillante, como estrellas. Su mirada es hipnótica, como luna. Su mirada es radiante, como sol. Su mirada es tímida, como la de vestal. Su mirada es límpida, como la de ángel. Su mirada es dulce, como melocotón en su almíbar. Su mirada es algodón con topacio imperial engastado, merengue con caramelo tostado. Su mirada es nube tras colina, azúcar con canela. Su mirada es rosa blanca desplegada, margarita en primavera. Su mirada ilumina y nos ilumina. Y con esa parda mirada irreproducible, inalcanzable para el común de los mortales, ahonda Sensi en su propio ser, para conocerse a sí misma, para permitir que los demás la conozcan.

Pasante o becaria

En realidad, todo es pasantía, aunque el vocablo becario ha colonizado el significado, de manera que es becario quien se acomoda al maestro para aprender la práctica del oficio, generalmente, a cambio de nada, pese a que hoy proliferan, con mayor o menor éxito, los contratos de prácticas, que reconocen cuantías irrisorias, en las dos acepciones del lema. El término pasante se ha conservado, sin embargo, en el ámbito de la abogacía, mundillo en el cual sí es raro oler contrato y peculio.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Españoles por el mundo

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Hay que joderse lo felices que son todos los españoles que pululan por el mundo… Y, por extensión, o por especificación, los andaluces, los madrileños, los manchegos, los canarios… y todos los nacionales de las diversas nacionalidades de esta nación de naciones que es España… Prácticamente, tantos como televisiones autonómicas. Y no sólo por el mundo en general, cuidado, también por el mundo en particular, desde lo local a lo continental: por Wyoming, por Estados Unidos, por América; por Helsinki, por Finlandia, por Europa… y demás...

domingo, 1 de septiembre de 2019

En la cumbre del Everest

Artículo publicado en Surdecordoba.com:

En más de una ocasión, obcecado por la carpetovetónica pasión crítica, he catalogado a la humanidad como el peor cáncer del planeta. Sobrecoge la egoísta tendencia humana a imponerse frente a todo en un macabro ejercicio de colonización o dominación que satisfaga su insensible narcisismo, su jaquecosa arrogancia y su condenable complejo de superioridad. También reconozco haber arremetido fundadamente contra el turismo, esa plaga infame, quizá catalizador, cooperador necesario, de aquella naturaleza cancerígena que asola el planeta...