Al
lector, sin duda ilustrado en los vericuetos del lenguaje, no le descubro el
significado del término orate: «persona
que ha perdido el juicio» o, coloquialmente, «persona de poco juicio,
moderación y prudencia»; según definición del DLE. Aunque, quizá le ahorre un
viaje al académico volumen, si le apostillo que el referido vocablo procede del
catalán orat. El sustantivo,
entonces, me viene que ni pintado… como pintado… vamos, ajustado y medido, muy
a propósito.
sábado, 13 de abril de 2019
Adoptar personajes
Pues
no sé a santo de qué le ha entrado a algún que otro literato la descabellada
manía de adoptar personajes cuando éstos quedan huérfanos de padre o madre,
como si, el hecho de dejar de insuflarles vida (literariamente tecleando, se
entiende), repercutiera en una trágica crisis para la humanidad.
lunes, 1 de abril de 2019
Los móviles grabando
Artículo publicado en Lucenadigital.com:
No tiene pinta de mejorar la cosa. Quiero decir que esto va a peor. Es un narcisismo exacerbado, un egocentrismo truculento y una retorcida catarsis individualista que entristece a la par que sulfura. Un motivo más para minorar el crédito de la especie humana. Se supone, sólo se supone, que somos animales políticos: necesitamos vivir en sociedad. Y, paradójicamente, este vivir en sociedad entra en conflicto con las cualidades egoístas antes tecleadas, o, mejor, esa naturaleza gregaria es el perfecto catalizador de estas conductas de autónoma rebeldía que persiguen el puro protagonismo, el centro de la atención del conjunto de la masa humana...
sábado, 30 de marzo de 2019
Puritanos de pacotilla
Artículo publicado en Surdecordoba.com:
Cuando se estrenó la portentosa serie La peste (2017), lo dejé pasar. Pero, ahora, con el estreno de la película Roma (2018), el veneno, ponzoñosa arma de cobardes, que viene suministrándose, gota a gota, durante los últimos años, contamina a las productoras cinematográficas y televisivas, provocando en ellas actuaciones de genética degenerativa...
sábado, 16 de marzo de 2019
No son abuelos
A
nuestros padres.
A
mis padres.
No podría atestiguar si todos los
días. Es difícil coincidir, el momento se reduce a un segundo arriba o abajo,
un pequeño instante marca la probabilidad del encuentro.
Una historia de venganzas
—Dios,
tengo un amigo asesino. Un asesino de verdad. ¿Y tú, cómo te sientes?
—Lo
que siento es no haberme comprado una pistola hace mucho tiempo.
—¿Sigues
hablando con los muertos?
—No,
ya no.
—Claro,
ahora los fabricas.
Carlos
Augusto Casas, Ya no quedan junglas
adonde regresar.
Cuando las circunstancias son las
que son, y no las que algunos se empecinan en despacharnos con redobles de
prosopopeya y malgasto de flores al aire; cuando se carece de un trabajo que
repercuta directamente en el proporcionado incremento del volumen y peso de la
faltriquera, no queda sino renunciar a aquello de lo prescindible, aunque, en
realidad, sea imprescindible; no queda sino priorizar, prescindir de lo menos
imprescindible. Mientras carezca de un trabajo digno de alegrarme el bolsillo y
devolverme el concepto de patrimonio, la construcción de mi biblioteca ha de
verse paralizada, cual proyecto urbanístico en mitad de un descampado
cochambroso y poblado de jaramagos. Por suerte, hay bibliotecas públicas a las
cuales acudir a satisfacción (más o menos), y amigos, quienes, conscientes de
que la lectura es en mí necesidad tan perentoria como el respirar y el comer, repletos
de generoso altruismo y réplicas con aspavientos ante mis pudorosos reparos, me
suplen con obras propias y ajenas, cuya existencia siquiera habría constatado
(las ajenas, claro), no por desinterés, demérito o desprecio; sencillamente, por
no poder estar a todo. Haciéndolo a través de la liberalidad de la donación,
subscribiendo un contrato de préstamo o cediendo el usufructo temporal, en función
de las cargas y gravámenes que repercutan a ocasión; mi compromiso de no
ejercer la usucapión en sempiterna vigencia. Obras marginadas por superlativa
injusticia de tournées literarias de
áticos y canapés, covachuelas editoriales de alto copete, cierres informativos
en horario de máxima audiencia o casetas de primera línea en ferias de libros.
Obras privadas del dulce adoquín de la fama engalanada de oropel y recibida por
alfombra de sufrida chenilla.
sábado, 2 de marzo de 2019
Una vivienda digna
Artículo publicado en Lucenadigital.com:
Pues, en fin… Parece éste un buen momento para teclear sobre el tema, vista las variopintas reacciones que en los interlocutores provoca mi respuesta o mi réplica, cuando lo sacan a relucir. Quiero decir que, cuando me hablan del derecho a una vivienda digna, siempre les espeto: «Disculpe, ¿a qué derecho a una vivienda digna se refiere?»...
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