martes, 1 de julio de 2025

"Estáis perdidos"

 Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Somos varios quienes esperamos la llegada del autobús en esta suave tarde de mayo en la capital de la provincia. No soy de los que cogen el coche o el transporte público para desplazarse por el interior del municipio, prefiero la movilidad a base de desgastar suelas. Pero mi destino está distante y, aunque el tiempo invita al agradable paseo, tampoco es cuestión de dedicarle horas extras al gimnasio. Un puñado de personas, entonces, aguardamos en la parada del número correspondiente con mayor o menor nivel de paciencia. Consulto la pantalla informativa sobre la estimación del paso, y al mío todavía le quedan doce minutos...

"Estáis perdidos"

viernes, 13 de junio de 2025

Saga Bond: Sean Connery (V)

 Que la serie de animación Los Simpson adapte la principal escena de acción en uno de sus episodios revela (quizá) la especial trascendencia del quinto largometraje de la saga, protagonizado, a base de reuntar la mano con manteca verde, por Sean Connery, quien estaba hasta la coronilla clareada del personaje, hartazgo que hacía público sin dolerle prenda alguna. En cuestión de cinco años, su físico (reconozco que puede ser una impresión muy personal) había experimentado una metamorfosis kafkiana, y el 007 que había desafiado al Doctor No se antojaba una figura pleistocénica, en comparación; no simplemente pretérita, sino pretérita pluscuamperfecta, práctica autoinfligida de deglución.

Pura maldad

 Entre las mojigaterías que condicionan al ser humano está esa grotesca tendencia modernilla a esmerilar la naturaleza misma de la especie, educando a los peques en una suerte de arcadia feliz, mundo idílico en el que los pastorcillos recorren las verdes y floridas praderas del planeta dando saltitos bajo un cielo azul chisporroteado de nubes algodonadas en compañía de su fiel perrete y un rebaño de ovejitas siempre obedientes a las recomendaciones de su guía (no se concibe ni mandato ni amo, pues la ovejitas son libres seres vivos que gozan de derechos fundamentales, según carta otorgada por las Naciones Unidas), mientras canturrean, tararean o silban alegres tonadillas compuestas para el gremio (¡cantinelas bucólicas!), una vez que han abonado los oportunos cánones por el uso de la propiedad intelectual, faltaría más.

martes, 3 de junio de 2025

Saga Bond: Pierce Brosnan (I)

 Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Arrastré (juro lo preciso del verbo) a mi buen amigo el poeta Manuel Guerrero hasta el mítico cine local Palacio Erisana para ver mi primer estreno en pantalla grande de una película de 007. Aquel adolescente de quince años se agitaba enfebrecido no por el ardor hormonal, sino, entendido como excepción a ese estado natural, por el ansia de la novedad cinematográfica, magnificada por la coyuntura del gigantismo de la proyección. Se había estrenado la última aventura de James Bond cuando todavía tenía nueve años, edad insuficiente para disfrutar de la experiencia. Pero, en aquellas inciertas fechas de 1995 o 1996 (irrumpió en España durante los albores de las Navidades de 1995, y quizá llegaría a la ciudad con retraso), el cartelón a las puertas del Palacio era una tentación fascinadora a la que me subyugaría cualquiera que fuera o fuese el precio...

Saga Bond: Pierce Brosnan (I)

domingo, 1 de junio de 2025

Una tilde para un nombre

 Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Así están las cosas. Hasta puede que usted, lector hispanohablante que sea de aquéllos que gustan de sestear al cobijo de la abyecta sombra de la masa aborregada por la ordinaria rusticidad de las modas, haya recurrido o, de hecho, recurra naturalmente al depravado uso. Hemos alcanzado el grotesco periodo histórico de la lingüística en el que ya no existe el nombre José. Ahora lo que se lleva es allanarlo, ametrallando la tilde hasta volatilizarla, como en las películas de gánsteres, cuando vacían el cargador de su Thompson. Ahora es Jose, que queda como más chachi, más guay, más urbanita, más chic...

Una tilde para un nombre

domingo, 18 de mayo de 2025

Dos hermanos

  A propósito de ese retorno a la pequeña pantalla de la serie Frasier, en una nueva edición para 2023, que tan ansiosamente algunos esperábamos para caer sometidos, después, por el golpe cruel de la realidad, como el extraviado entre las infinitas dunas del desierto espera alcanzar pronto el paradisíaco oasis para descubrir que aquel idílico espacio en medio del fulgor ocre de la arena no es sino una pérfida jugarreta de su imaginación marchitada por la sed; a propósito, entonces, he devorado con animosa nostalgia las once temporadas originales de la serie, emitidas entre 1993 y 2004, ascendida a los altares por la crítica y el público y acribillada de premios, disfrutando como un gatete con su ovillo de lana.

Saga Bond: Sean Connery (IV)

  Por qué la película más taquillera del periodo Connery, ganadora del Óscar a los Mejores Efectos Visuales (confesado el relativo valor que concedo a este tipo de reconocimientos), es para mí la más narcotizante e infumable de su singladura se podría argumentar, gracias a la fuerza expansiva y revitalizante de las palabras, por la desidia que el actor comenzaba a mostrar hacia el personaje que minaba su ánimo como los días minaban la frondosidad de su tejado craneal, el cual comenzaba a manifestarse fofo y desangelado, como acongojado o aplastado por las inmarcesibles desesperanzas arrastradas por el tiempo. Habían transcurrido sólo tres años desde la primera entrega y se presentaba a un Connery condensado por los turbios designios de la madurez. Aquel 007 que, derrochante de lozanía, deslizante de impureza, se había enfrentado al Doctor No, se descubría mortal, sincrónico, como cualquiera de sus congéneres. Aunque, justo es reconocerlo, Sean Connery conservaba y conservó, cualidad imperecedera, ese porte, esa presencia arrebatadora en pantalla cuya derrota ni siquiera se encontraba al alcance de las devastadoras competencias atribuidas a los años.