Se culminaba el milenio y también el contrato con Pierce Brosnan. Sus dos entregas habían funcionado más que aceptablemente entre la crítica (la primera, sobre todo) y el público, y el margen bianual era un principio impositivo para la productora. En 1999, al igual que dos años antes, Brosnan estrenaba por triplicado (aunque en la versión de El secreto de Thomas Crown de John McTiernan recordemos mejor a una espectacular René Russo), sin embargo, la exigencia física de la saga y el escaso paréntesis entre rodajes pasaría factura al actor. En primavera, Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma (George Lucas) y, en verano, Matrix (Andy y Larry Wachowski; Lilly y Lana, ulteriormente, insisto) habían revolucionado el género de acción; así que todavía transcurrieron los meses con la confianza tensa en un estilo tradicional, en una forma de hacer cine que se aferraba a una naturaleza analógica en un mundo que se columbraba netamente digital.
Blog Julián Valle Rivas
jueves, 13 de agosto de 2026
De autonomías y de aguas
En este patio de colegio que unos denominan España y otros según les plazca o según les coja el día, existe la afición, visceral e idiosincrática, de criticar y condenar el régimen de descentralización autonómica regulado en la Constitución, cuyo texto, tecleado sea, suele citar el nombre de España. Se critica como germen de división y confrontación fraternal y catalizador de regionalismos y nacionalismos empeñados en desgajar la unidad, pues eso, de la patria, con perdón. Se hace con un deje gratuito, como si fuera un rasgo característico de las fronteras citeriores de la Península Ibérica, como si regionalismos o nacionalismos no los hubiera o hubiese en Italia, Alemania o cualquier otro país que se precie de serlo o, al menos, lo intente (el serlo). Vale que el pejiguero de turno saltará con que el espíritu regionalista no persigue tan ignominiosos objetivos de amputación que, por su parte, sí anhela el nacionalismo, que el regionalismo defiende una identidad dentro de un todo superior. Pero, en esa suerte de beodo escupitajo holístico, si de ponerse a atomizar identidades se trata, cada individuo, como persona en su mismidad (el orteguiano yo soy yo y mis circunstancias), es una identidad hasta dentro de su propia familia, lo cual implica un potencial secesionismo en la república independiente de la casa.
sábado, 1 de agosto de 2026
Del guión a la pantalla
Artículo publicado en Lucenadigital.com:
«Luego, ese alejamiento del espíritu literario de las novelas repercute, consecuentemente, en las series y películas», sentencio, hilando la conversación. «Pensaba —confiesa mi amigo Tito— que habíamos dado el tema por zanjado». Los chavalines, detenidos en la nueva caseta, señalan las llamativas portadas de los tebeos dispuestos a la venta, el arte de sus ilustraciones, la potencia de sus escenas. Hay mucho material y muy bueno repartido en tebeos y cómics, desaprovechado por las productoras televisivas y cinematográficas, que desprecian su calidad o consideran que abarcan un número de lectores inferior, dada su ambigua naturaleza...
viernes, 31 de julio de 2026
España 1931-1936 (VII)
Artículo publicado en Sur de Córdoba, en su edición para redes sociales, y se reproduce el texto íntegro a continuación:
domingo, 12 de julio de 2026
"Estáis perdidos"
Somos varios quienes esperamos la llegada del autobús en esta suave tarde de mayo en la capital de la provincia. No soy de los que cogen el coche o el transporte público para desplazarse por el interior del municipio, prefiero la movilidad a base de desgastar suelas. Pero mi destino está distante y, aunque el tiempo invita al agradable paseo, tampoco es cuestión de dedicarle horas extras al gimnasio. Un puñado de personas, entonces, aguardamos en la parada del número correspondiente con mayor o menor nivel de paciencia. Consulto la pantalla informativa sobre la estimación del paso, y al mío todavía le quedan doce minutos. A mi lado, un matrimonio sexagenario permanece de pie; la mujer manifiesta evidentes signos de desesperación que, si bien expone a su marido con gesto enfurecido, lo hace de un modo discreto, sin alzar la voz. Un cuarto de hora que llevamos aquí, le viene a decir, y faltan otros diez minutos, que es otro cuarto de hora. Pergeña, por ello, la buena señora una estrategia de transbordos que les vaya acercando poco a poco a su destino y haría las delicias del general más condecorado del Ejército, puesto de inmediato en práctica, al subir al primer autobús que para. A unos pasos, una madre y su hija, ataviada con uniforme escolar, comentan los acontecimientos de la jornada en el centro educativo. La niña cuenta a su madre los resultados de un trabajo realizado con unas amigas, las preguntas de una profesora, las materias de un examen próximo. La madre la escucha, atenta, intercambia impresiones y, de vez en cuando, le retoca a su hija la melena larga y negra que se le altera con los esporádicos golpes de una brisa baja y escurridiza, que se entremete por los exiguos huecos que la masificación de la avenida le brinda. Tras de mí, el frío poyo metálico que, holístico, sobresale de la estructura que conforma la parada, lo ocupan un hombre y una mujer mayores, octogenarios, y un muchacho enfrascado en la pantallita del móvil, pulgares oponibles a velocidad de crucero y casquitos inalámbricos colgando de los pabellones auditivos, quien pronto abandona el lugar, al arribar el autobús de su número, justo el mismo del matrimonio sexagenario descrito líneas atrás. Tampoco tardará demasiado el hombre en levantarse, accediendo al suyo un minuto después, quedando, así, la abuelita sola en el asiento. Pequeña, encorvada, pelo níveo corto. Viste blusa marfil y pantalón negro, y necesita una muleta que reposa sobre su torso. De repente, una mujer, con un florido conjunto verdoso, se asoma, impaciente, a la pantalla informativa, para exhalar, aliviada, y retirarse unos metros. Más angustiadas, si cabe, unas turistas, acento mesetario, pantuflas veraniegas y sombrero de paja de ala ancha, preguntan por la parada de un número que no terminan de localizar, por lo que salen pitando hacia otra zona de la avenida, cuando se les advierte de los que pertenecen a la nuestra. Presencia fugaz la de un padre y sus dos hijas, en hora para su autobús. Casi tanto como un septuagenario de porte gallardo y aire galante, muy repeinado, conjunto ocre primaveral, quien les sigue.
Saga Bond: Pierce Brosnan (II)
Ese punto y seguido para la humanidad que fue Internet orillaba la cotidianeidad social, humedeciendo los albores de un nuevo periodo histórico. Los satélites dominaban la circunnavegación espacial y la era de la información había revolucionado las transmisiones. Los medios de comunicación, como cuarto poder, se muscularon inflamando sus venas con una miríada de datos que transitaban entre paralelos y meridianos en milésimas de segundos. La mitad de los años noventa era para ellos el preludio de una fagocitación inminente de los tres poderes estatales… Qué lejos estaban de prever que aquella arma internáutica se convertiría, a la postre, en su perdición. Que cualquier mindundi de tres al cuarto podría emitir la información en tiempo real, sirviéndose de un mero aparatito telefónico. Que cualquier cantamañanas con un ordenador a su disposición podría crean su propia página de contenidos, incluidos los informativos. Que los ciudadanos podrían continuar sosteniendo su nivel de borreguismo sin necesidad de pagar por ello.
sábado, 4 de julio de 2026
España 1931-1936 (VI)
Artículo publicado en Surdecordoba.com:
El objetivo principal del plan revolucionario urdido por los líderes socialistas radica en controlar o dominar la cuenca minera, desde donde se lance el ataque a Oviedo, contando con el levantamiento obrero de la capital, lo que es un éxito, pese a tardar más de lo previsto y producirse descoordinaciones entre las diversas columnas (Ablaña, Mieres y Sama). Los casi dos mil defensores de Oviedo quedan aplastados por la superioridad numérica revolucionaria, y la conquista de la capital no es sino la muestra de la conquista de toda la región...