Entre mis hábitos de lectura, el cómic nunca tuvo relevancia en demasía. Ignoro la causa de tan desatinado despego hacia una forma de arte que, con desaforada taumaturgia, compagina dos géneros en apariencia dispares como son la narrativa y la ilustración. Soy consciente del cúmulo de genialidades que pueden llegar a desplegarse en sus páginas, aunque nunca terminó de hipnotizarme su canto de sirena. Y pude intentarlo durante varias etapas de mi juventud. Recuerdo de niño aproximarme a los tebeos de Zipi y Zape o a algunas de las aventuras superheroicas publicadas por Marvel o DC. Alcanzada la adolescencia piqué un poco de ediciones europeas, incluso rondando la veintena, ya desquiciado adicto a la novela, sostuve obras de Mortadelo y Filemón, al tiempo que un amigo procuró alistarme, sin apreciable éxito, a través de la novela gráfica. Quien se desgarre la garganta denostando el género artístico (entiendo que teclear género literario, amén de impreciso, supone menospreciar el dibujo implícito) como propio de la franja infantil de la vida, además de imbécil, sólo denota un supino grado de incultura, pues el cómic, insisto, es una forma de arte y, como tal, desprendida de las ligaduras de la edad y de los grupúsculos de las épocas. Ajeno a cualquier factor crepuscular.
viernes, 11 de octubre de 2024
Lo cíclico del cine
Sin la menor duda, a quien inventara lo de las palomitas y los refrescos en la salas de cine deberían haberle cortado las manos, arrancado los ojos y expuesto su cuerpo desollado y putrefacto en la plaza pública, puesto que si ya el cargado ambiente a humanidad, espumoso durante el estío, en unos espacios de cuestionable ventilación, te impele a desplazarte por entre las filas a base de machetazos aleatorios, cual selva virgen, los tufos palomiteros sonorizados por los combates de los cubitos en los vasos y las aspersiones gaseosas del producto edulcorado de turno pervierten hasta el sentido olfativo más opaco y enladrillado.
domingo, 6 de octubre de 2024
El bien del lector
Artículo publicado en Surdecordoba.com:
No hará demasiado, quien estos renglones torcidos suscribe, sin fiscalización divina alguna, intercambió unas impresiones breves y rápidas, de batalla o de guerrilla, con su amigo y vecino de página Manuel Guerrero acerca del estilo narrativo en la novela actual. Cómo la novela se ha dejado seducir, o pervertir, por la rapidez en la narración; cómo prescinde de los elementos descriptivos, concediendo al lector de turno absoluta libertad para imaginar o idealizar escenas y personajes; y cómo acude a recursos en el lenguaje impropios del género y del medio, que, encima, son valorados o aceptados o asumidos con naturalidad por el lector… Y qué quiere que le diga, o le teclee, todo ello me colma de tristeza...
martes, 1 de octubre de 2024
Saga Bond: Roger Moore (II)
Artículo publicado en Lucenadigital.com:
La novela póstuma de Ian Fleming se convertiría, a la postre, en el seno del universo cinematográfico de 007, en la última colaboración para el tándem formado entre Harry Saltzman y Albert R. Broccoli. El hombre de la pistola de oro era un título que rondó a la pareja productora desde mediados de los años sesenta, transcurriendo la acción en Camboya. Sin embargo, con el pifostio que se montó en 1967 (y coleando las elecciones de 1966), el tema se insertó en el rimero de pendientes, y a otro...
sábado, 14 de septiembre de 2024
Maleducados de la acera
Entre la golfería humana que chafarrina, con su transitar tirado y cansino, la vía pública, como un pintor chafarrina las paredes de una casa tirando de gotelé, existe un reducto social infame, compuesto por los maleducados de la acera.
De gilipollas, ofendiditos y borregos
Hace ya, no sé, quizá quince o veinte años que el tema de la corrección política comenzó a ganar bastante fuerza en la sociedad, debido a una multiplicación descontrolada del número de gilipollas en el mundo, como los conejos se multiplican por el campo cuando se prolonga o prorroga la veda de caza o se produce un descenso de las especies depredadoras. Y no es que los gilipollas, angelitos míos, tengan culpa de nada, pues carecen de las facultades intelectivas necesarias para procesar adecuadamente cualquier empeño lógico, o las tienen demasiado mermadas como para poder desarrollar la capacidad. La culpa reside en quienes propagan el sistema para generar gilipollas en el mundo, como el empresario que digitaliza la cadena de producción para incrementar la productividad en detrimento de la contratación de trabajadores, quienes no podrán ganarse el jornal en la empresa.
jueves, 5 de septiembre de 2024
Saga Bond: Roger Moore (I)
Artículo publicado en Lucenadigital.com:
Confesaron Broccoli y Saltzman, palabrita del Niñito Jesús, que Roger Moore siempre estuvo considerado en los primeros puestos (¡o en el primero, vive Dios!) de su lista de candidatos a Agente 007, James Bond, ya desde Agente 007 contra el Doctor No (1962), y luego para 007 al servicio secreto de su Majestad (1969). Sin embargo, en plena preproducción, año 1972, todavía les rondaba las cabezotas la desquiciada idea de americanizar al personaje, pensando en un imponente físico como Burt Reynolds. Fue el resto del equipo técnico el que mantuvo la apuesta por la naturaleza británica del actor, que impregnaría al personaje. Así que, a la tercera, con la agenda despejada, un Roger Moore de cuarenta y cinco años, porte muy aparente, aceptó el puesto vacante. Aunque, en esencia, no había sido la primera vez que había interpretado al agente del MI6 creado por Ian Fleming...