sábado, 16 de marzo de 2019

Una historia de venganzas


—Dios, tengo un amigo asesino. Un asesino de verdad. ¿Y tú, cómo te sientes?
—Lo que siento es no haberme comprado una pistola hace mucho tiempo.
—¿Sigues hablando con los muertos?
—No, ya no.
—Claro, ahora los fabricas.
Carlos Augusto Casas, Ya no quedan junglas adonde regresar.
 
Cuando las circunstancias son las que son, y no las que algunos se empecinan en despacharnos con redobles de prosopopeya y malgasto de flores al aire; cuando se carece de un trabajo que repercuta directamente en el proporcionado incremento del volumen y peso de la faltriquera, no queda sino renunciar a aquello de lo prescindible, aunque, en realidad, sea imprescindible; no queda sino priorizar, prescindir de lo menos imprescindible. Mientras carezca de un trabajo digno de alegrarme el bolsillo y devolverme el concepto de patrimonio, la construcción de mi biblioteca ha de verse paralizada, cual proyecto urbanístico en mitad de un descampado cochambroso y poblado de jaramagos. Por suerte, hay bibliotecas públicas a las cuales acudir a satisfacción (más o menos), y amigos, quienes, conscientes de que la lectura es en mí necesidad tan perentoria como el respirar y el comer, repletos de generoso altruismo y réplicas con aspavientos ante mis pudorosos reparos, me suplen con obras propias y ajenas, cuya existencia siquiera habría constatado (las ajenas, claro), no por desinterés, demérito o desprecio; sencillamente, por no poder estar a todo. Haciéndolo a través de la liberalidad de la donación, subscribiendo un contrato de préstamo o cediendo el usufructo temporal, en función de las cargas y gravámenes que repercutan a ocasión; mi compromiso de no ejercer la usucapión en sempiterna vigencia. Obras marginadas por superlativa injusticia de tournées literarias de áticos y canapés, covachuelas editoriales de alto copete, cierres informativos en horario de máxima audiencia o casetas de primera línea en ferias de libros. Obras privadas del dulce adoquín de la fama engalanada de oropel y recibida por alfombra de sufrida chenilla.

sábado, 2 de marzo de 2019

Una vivienda digna

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Pues, en fin… Parece éste un buen momento para teclear sobre el tema, vista las variopintas reacciones que en los interlocutores provoca mi respuesta o mi réplica, cuando lo sacan a relucir. Quiero decir que, cuando me hablan del derecho a una vivienda digna, siempre les espeto: «Disculpe, ¿a qué derecho a una vivienda digna se refiere?»...

viernes, 1 de marzo de 2019

Un poco más fácil

Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:

Enciendes la radio cada mañana, o la televisión, y el periodista de turno da paso al político de permanencia, quien siempre habla de la crisis en pretérito, si te apuran, en pretérito pluscuamperfecto. Sí. Tú estás ahí, lavándote los dientes, mirando tu reflejo en el espejo, el pelo alborotado, los ojos entornados por la luz, hinchados por el reciente divorcio del sueño, la boca superada por la espuma del dentífrico; cuando recibes el verbo conjugado en pasado, recubierto con una chocolateada capa de adverbios temporales que lo hacen (al verbo) más empalagoso, de esos verbos que, al cabo, te provocan acidez o ardor, de los que no terminan de digerirse bien...

jueves, 14 de febrero de 2019

La estafa bíblica

Sorprende nefastamente cómo la verdad prorrumpe con su contundente naturalidad, cual puñetazo dionisíaco en mitad de la jeta, pasados los años, sin considerar la supremacía del tiempo sobre la distancia. Sobrecoge sobremanera cómo la falsedad contamina con su lóbrega viscosidad, cual cochino chapapote desperdigado por la mar oceánica, todo lo que es puro, limpio, luminoso, cándido, inocente y, sí, un palmo confiado e incauto.

El regreso del pensador

Pues resulta que está uno aquí, entretenido con sus teclas y sus memeces, ciscándose en su perra suerte y la maldita hora en que lo mirara un tuerto, y aparecen viejos fantasmas del pasado para fastidiarle, todavía más si cabe, la existencia.

lunes, 11 de febrero de 2019

La Ley de Aguas de 1866

Artículo publicado en la web de Gutiérrez Labrador Abogados:

Dentro de la ingente labor legislativa de la España decimonónica, parte de la cual todavía se encuentra vigente (Ley de Reglas para el ejercicio de la Gracia de indulto de 1870, Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, Código Civil de 1889), la relativa a las aguas fue adquiriendo importancia a medida que el siglo avanzaba. Era lógico, el incremento de la población, la expansión de las explotaciones agrarias y el desarrollo ferroviario centraron la atención del Poder Ejecutivo y Legislativo hacia una materia cuya regulación inicial fue sectorizada, rigurosamente especializada, destinada a colmar el vacío legal en cada una de las particulares vicisitudes que, vinculadas con el agua, iban acaeciendo en el devenir de los días...

sábado, 2 de febrero de 2019

Después de Halloween

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

La cenicienta luz del amanecer dominical empujaba los restos de oscuridad abandonados por la noche. Concluía Halloween en la ciudad, fiesta importada —otra más—, victoria evidente —otra más— del colonialismo inglés, que, todavía no suficientemente saciado con la consentida expansión del idioma, va exportando, con desconcertante éxito, poco a poco, sus costumbres y tradiciones, las cuales acaban por arraigarse, gracias a la pérfida sumisión de monaguillos inanes, a quienes les colapsa el cerebro al olisquear la diversión; hasta el punto de que los estudiantes de primaria pueden dedicar un mayor número de horas lectivas a preparar la Noche de Halloween que el Día de la Hispanidad o de la Constitución; porque, claro, la primera es súper sandunguera, con disfraces, pinturitas y sobredosis de glucosa; mientras que la segunda conmemora una deshonesta conquista, seguida por un protervo genocidio; y la tercera, vamos, no deja de ser una norma moldeable al antojo del político de turno...