sábado, 15 de septiembre de 2018

Los gilipollas

Han sido muchos los articulistas que, con mayor o menor éxito, han tratado de estudiar con carácter sumario el vocablo «tonto», sea en grados de tontuna, sea en clases o categorías de tontos. Por ejemplificar, Juan Manuel de Prada ha recurrido en varias ocasiones a su admirado Leonardo Castellani, quien atendió al porción de conciencia que tenían sobre su cortedad de ingenio: «1) Tonto a secas; esto es, ignorante. 2) Simple; esto es, tonto que se sabe tonto. 3) Necio; esto es, tonto que no se sabe tonto. 4) Fatuo; esto es, tonto que no se sabe tonto y además quiere hacerse el listo. 5) Insensato; esto es, tonto que no se sabe tonto y encima quiere gobernar a otros». Algo parecido es posible con la expresión «hijo de puta», si bien dotándola de menor sofisticación: 1) Hijoputa (o la variante clásica hideputa): empleada en lenguaje coloquial, en tono amistoso o jocoso, en plan qué cabrón eres, mamonazo, pero con cariño y palmadita en la espalda o carcajada de prudente doble ja, como alternativa honorable; su uso vilipendioso será secundario y vulgar. 2) Hijo de puta: lanzada ya con inquina, con animus ofendi, y dudando de la honradez materna, ganada a pulso por el receptor. 3) Hijo de la gran puta: hijo de puta de nivel superior, con agravante pergeñada con detestables dotes para la ignominia, y considerando la jefatura maternal en el ámbito de las cantoneras. 4) Hijo de la grandísima puta: supremo hijo de puta, vitando género hitleriano, chafarrinada de la humanidad, y nieto por línea directa descendiente de la madre de todas las cantoneras.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Las veinte miradas de Sensi

Artículo publicado en Las veinte miradas de Sensi:

Ni el mejor de los fotógrafos ni el más diestro de los pintores de Corte se consideraría capacitado para plasmar en un fotograma o en un lienzo la mirada color almendra de la joven poetisa Sensi Budia...

Pasante o becaria

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

En realidad, todo es pasantía, aunque el vocablo becario ha colonizado el significado, de manera que es becario quien se acomoda al maestro para aprender la práctica del oficio, generalmente, a cambio de nada, pese a que hoy proliferan, con mayor o menor éxito, los contratos de prácticas, que reconocen cuantías irrisorias, en las dos acepciones del lema. El término pasante se ha conservado, sin embargo, en el ámbito de la abogacía, mundillo en el cual sí es raro oler contrato y peculio...

sábado, 11 de agosto de 2018

De filias y cinefilia

Supongo que contará con idéntico proceso, que las aficiones surgirán de igual manera. Personalísima y homogénea a la par. Un destello que inflama el interés, un detalle que incendia el alma. Tal vez las hayamos estado practicando esporádicamente, como al descuido, por ocupar el tiempo libre, o compartirlo con familia o amigos; y un buen día, sin saber el cómo ni el porqué, no podemos abandonarlas, deseando de que lleguen esos preciados momentos reservados para ellas. Algunas ascenderán a pasiones, necesidades vitales que te descomponen, de no satisfacerlas; otras se quedarán en eso, en filias.

Preocupado por Guerrero

Sepa usted, fiel lector, que llevo unas semanas preocupado por mi buen amigo Manuel Guerrero, a quien aprecio y quiero desde hace más de veinte años, y con quien me digno en compartir espacio, o bytes, o como se diga, en esta casa, o web, o el término que se emplee digitalmente; eso sí, siempre al sur de Córdoba… Preocupado, muy preocupado por su cordura; por si su juiciosa circunspección o su circunspecto juicio, tan alabados y aplaudidos nacional e internacionalmente, han sufrido deterioro provocado por agente invasivo incubado en su brillante cerebro, consecuencia de conspirativa acción rusa o norcoreana, como mínimo; por si su complaciente objetividad se ha visto salpicada por un escolasticismo radical o salvaje, agrio, aparente, vil y falso; por si su admirado espíritu crítico se ha dejado domeñar por infames corrientes subalternas de unas revoluciones al estilo de cagajones o cagafierros, externalizadas para el qué dirán, sin solidez ni futuro, desechables. Muy preocupado, sí, con el alma en un puño y mi frágil estado nervioso descompuesto, cual puzle sin piezas de esquinas. Ello, a raíz de la publicación el pasado mes de junio de su artículo «Cuatro películas», donde desmerecía los elogios, reconocimientos y premios cosechados por la película La La Land (2016), del joven director estadounidense Damien Chazelle, a la cual se han rendido crítica y público, incluidos catedráticos del cine de todas las esferas de la industria. Y lo hacía con absoluta carencia de pudor, escribiendo palabras —todavía se me pone la piel de gallina al rememorarlas— como «no es para tanto».

miércoles, 1 de agosto de 2018

Esa basura llamada "2001..." y otras mierdas

Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Sí, ya iba siendo hora de dar un paso al frente y decir aquí estoy yo, qué pasa. Ya está bien de pijochuflas y friquipegos, cansado estoy de cinéfilos mercenarios de tres estrellas Michelin, o de donde sean las estrellas del firmamento cinematográfico en tales lances, que será tirando hacia Hollywood, la segunda ele a la derecha, y de supuestos fantasmones del celuloide que babean mentando a Truffaut y la Nouvelle vague con la boquita de petit-suisse rancio o que divinizan de la primera a la última película de Hichtcock, cual dios perfecto y omnisciente...

Irresponsabilidad legalizada

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Hace poco más de un año, ya tecleé en esta casa que, si fuera socialista, hubiera votado al vizcaíno, que, aun sosainas y ateo de cualquier divinidad de sesgo epatante, insípido para los usos y costumbres patrios, imanaría al cuerpo político nacional un justo medio aristotélico muy resuelto y novedoso. Al tiempo, alababa el tesón del matritense, ese honroso «no es no», puñetazo en la idiosincrasia mezquina e hipócrita de una sociedad de dudosa capacidad votadora, si alguna vez tuvo la oportunidad de ejercerla libremente...