sábado, 12 de mayo de 2018

En serie

No sabría precisar con exactitud cuándo se produjo la explosión, si fue en 2004, con House y Perdidos. Lo cierto es que, durante los diecisiete años recorridos de siglo, la televisión ha puesto contra las cuerdas al cine, si no lo ha desbancado ya. Que creo que sí.

martes, 1 de mayo de 2018

Cataluña II. Las lágrimas de Piqué

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Hace casi veinte años, cuando Aznar era Presidente del Gobierno… Aludo al mismo Aznar que meses atrás criticó y presionó a Mariano Rajoy para que, ante la coyuntura que atravesaba España por el problema secesionista catalán, aplicara el archisabido artículo constitucional o, si se consideraba falto de redaños para ello, convocara elecciones, cuando el aludido había gobernado gracias a los votos de Convergència i Unió (CiU), hablando catalán en la intimidad, mientras la familia Puyol escondía dinero en Andorra… Vaya, que mencionaba a José María Aznar y no al almirante Juan Bautista Aznar, que ésta da para otra historia… Cuando Aznar era Presidente del Gobierno, hace casi veinte años, tecleaba, un buen amigo me aseveró, categórico, o nos aseveró, pues éramos cinco quienes paseábamos por la avenida del Aeropuerto, sita en Córdoba, aquel día, que los catalanes no dejarían de llorar jamás...

La voz y el niño

Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Cuando necesito escuchar una voz que me envuelva y me conduzca hacia mundos fantásticos, donde el todo y la nada son posibles, donde la realidad es ideal o lo ideal es irreal, donde los universos convergen y el tiempo puede ser relativo… o no serlo. Cuando necesito escuchar una voz que me reporte esa dosis medida, sujeta a receta médica, de expectación, que me sobrecoja el alma, o de misterio, que me doblegue el ánimo. Cuando necesito escuchar una voz que me pinte en el retablo de lo vivido y me colme de las vivencias de lo perdido. Cuando necesito escuchar una voz que me lance al futuro incierto o me retenga en la certeza futura. Cuando necesito escuchar una voz que me despierte de esos sueños impostados por la falacia y la impudicia o me restituya de esa ceguera engendrada por las negras nubes de la tristeza y el infortunio. Cuando necesito escuchar una voz que embellezca la razón de la existencia o endulce la agonía del fracaso de la vocación. Cuando necesito escuchar una voz amiga que me acoja con noble generosidad y me recuerde el poder balsámico de la palabra, acudo a Francisco José Segovia Ramos… Ya sabe, Paco, para los amigos...

sábado, 14 de abril de 2018

Las magdalenas de mi madre

Quien me conoce, o me va conociendo, defiende la absurda creencia de que aborrezco la Semana Santa; o de que no la soporto; o de que me importa un carajo; o de que la desdeño… Niego tamaña cantidad de falacias, viles falsedades. O casi. Como representativo arte iconográfico, soy el primero en alabarla y protegerla; aseverando que, si no fuera por la insolente victoria de mi vagancia shakespeariana y por andar constantemente con los bolsillos vueltos, recorrería el país visitando los edificios sagrados que albergan el patrimonio escultórico nacional. Ahora bien, de lo que no soy partidario es de esa vertiente folclórica del asunto; de lo que de costumbre o tradición manifiesta a lo largo del callejero público, sea en su modelo jaranero, en el lacrimoso o en el hipócrita santurrón. Si es cuestión de fervor o devoción, vaya, las imágenes están en exposición permanente en sus respectivos templos, dispuestas a recibir rezo o veneración. Sin embargo, pese a creencias y rumores extendidos, cada año espero impaciente la llegada de la Semana Santa, grito ¡albricias!, disfruto como pocos uno a uno de sus días, incluidos inmediatamente anteriores y posteriores, y, cuando pasan, me lanzo a consultar calendarios lunares, iniciando la cuenta atrás hacia la próxima. Pues hay algo que me llena de júbilo y admiración por la Semana Santa, que me hace adorarla y aguardarla: las magdalenas de mi madre.

La túnica del poeta

El día de mi cumpleaños un poeta presentó un libro de relatos. Relatos que, más que relatos, son cuentos… Y ahora, caro lector, usted se preguntará, con discreta cortesía: ¿Dónde estriba la importancia de tal evento, el cual no parece destacar entre las frecuentes presentaciones literarias, cómo para reclamar el protagonismo de un artículo? Y añadirá, con irreprochable sagacidad: ¿Acaso un poeta, como escritor, no puede cultivar géneros disímiles? E indagará, con morbosa curiosidad: ¿Me aplicaré a leer un bellaco artículo, pantomima que sin éxito pretende disipar la gratitud por el regalo a un malévolo cumpleañero?… Buscaré satisfacer sus tres cuestiones en el espacio del que dispongo.

sábado, 7 de abril de 2018

Cataluña I. Un orate como Presidente

Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Al lector, sin duda ilustrado en los vericuetos del lenguaje, no le descubro el significado del término orate: «persona que ha perdido el juicio» o, coloquialmente, «persona de poco juicio, moderación y prudencia»; según definición del DLE. Aunque, quizá le ahorre un viaje al académico volumen, si le apostillo que el referido vocablo procede del catalán orat. El sustantivo, entonces, me viene que ni pintado… como pintado… vamos, ajustado y medido, muy a propósito...

domingo, 1 de abril de 2018

Adoptar personajes

Artículo publicado en Surdecordoba.com:

Pues no sé a santo de qué le ha entrado a algún que otro literato la descabellada manía de adoptar personajes cuando éstos quedan huérfanos de padre o madre, como si, el hecho de dejar de insuflarles vida (literariamente tecleando, se entiende), repercutiera en una trágica crisis para la humanidad...