Era un pasillo largo, recto y estrecho,
sometido durante las horas nocturnas a una luz temporal que obligaba a
desperezar el paso para recorrerlo con ciertas garantías de éxito, evitando
quedar a oscuras a mitad del trayecto, y sin opciones de recuperarla, pues
palpar las paredes hasta hallar el interruptor más cercano despreciaba
efectividad. Quiero decir que, al apagarse la luz, convenía más tirar adelante,
clamando suerte taurina, que entretenerse buscando el pulsador. Lo crucé
cientos de veces en los cinco años que pasé en el lugar, y nunca me topé con
fantasma alguno.
sábado, 12 de noviembre de 2016
martes, 1 de noviembre de 2016
Feo
Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:
Eh, tú, chaval. Sí, tú, no mires a los lados, es contigo. Escucha, tengo algo que decirte. Sí, a ti, deja de hacerte el remolón y acércate… Mira, chaval, eres feo. Sí, para qué vamos a irnos con circunloquios, medias tintas o ambigüedades. Estas cosas, cuanto más directamente se suelten, mejor, sin ambages ni delicadezas. Eres feo, así de simple. No, no, no te hagas el sorprendido. Creerás que no sé que te miras todos los días al espejo. Anda, chaval, mírate ahora en ese espejo, hazme el favor, que te lo voy a aclarar un poquito, venga, plántate ahí. Vamos, alza la vista, mírate. Lo ves, ¿no?, ése eres tú. Observa detenidamente eso que te azota la vista, porque es todo tuyo...
La vida a través del móvil
Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:
Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. La correspondencia, uno de los siete principios del hermetismo, está patente más que nunca en nuestra sociedad. O eso parece, a la vista del personal que pulula por la calle con la cabeza siempre agachada, como humillado. Pero, al contrario que la enseñanza recogida en El Kybalion, no se observan las maravillas y los secretos de la tierra para buscar su reflejo y respuesta en el cielo. No. El personal inclina la cabeza ante el poder dominador del teléfono móvil...
sábado, 15 de octubre de 2016
¿Todavía podrán?
Ahora sí que es cuestión de planteárselo
seriamente. Lo de sí se puede o no se puede, digo. Ya que, en España, el
ejemplo griego ha sido, al tiempo, un palo para los aspirantes, un toque de
atención para los esperanzados, una nota a pie de página para los escépticos y
un premio gordo para los pancistas que alternan en el poder. También lo
advertimos en los menesterosos que han buscado el amparo en los gobiernos de
nuevo cuño. Que no es tan fácil como se prevé, o que lo difícil es enfrentarse
a la realidad, a la existencia de una oligarquía manipuladora de una democracia
títere. Que hablar es más fácil que gobernar.
En carrera
Pues resulta que voy a ser uno de esos
imbéciles que le ha dado por salir a correr. Ya sabe, de esos que se calzan
unas zapatillas fluorescentes y se lanzan a la calle un par de veces por semana
para completar el circuito elegido, entre un amplio abanico de ofertas, a cual
más sugerente. Running, lo llaman (en
tercera del plural, aquí no me incluyo; hasta ahí podíamos llegar, vamos; disponiendo
de la voz española, a santo de qué tirar del vocabulario de la pérfida Albión).
Para argumentar los motivos que me llevan a pegarme una paliza de órdago y
acabar cansado y sudando como un cerdo, no voy a filosofar acerca de aquello de
encontrarse con uno mismo, disfrutar de la soledad de tu mismidad, alcanzar un
estado de placer liberador o adentrarte en una catarsis autoreflexiva de
superlativa conciencia cósmica, porque eso son memeces. Salgo a correr, porque
es un óptimo ejercicio, complemento ideal a una serie de rutinas físicas.
Punto. Favorece la circulación sanguínea, armoniza el ritmo cardíaco, fortalece
las piernas, activa la musculación troncal y entrena la resistencia. Todo con
moderación, oiga. No es cuestión de prepararse para la maratón olímpica.
Treinta o cuarenta minutos, máximo, sería lo recomendable. Tampoco soy de los
que gustan de la música retumbando en los oídos, ni se obsesionan con el
modelito o se consagran a la labor de aglutinar el equipamiento completo, con
todas las pijotadas que escupe el mercado, desde la cinta reflectante hasta el
cinturón portageles energéticos, pasando por brazaletes variopintos y guantes
concebidos para poder manipular la pantalla táctil del móvil. Me conformo con
camisetas y pantalones transpirables y zapatillas apropiadas para el terreno,
ya que, metido en faena, no es lo mismo, atención, dar zancadas sobre tierra que
sobre asfalto. Lo segundo es más dañino, pone a prueba talones, tobillos,
rodillas y caderas; el impacto es mayor para gemelos, isquiotibiales y
cuádriceps. A este suscribiente, el comienzo de la práctica le regaló una
lesión de seis meses, traída tras superar la pertinente inflamación de
rodillas, por supuesto. Como manda la ley.
viernes, 7 de octubre de 2016
Presentación en Córdoba (fotos)
Disfrutamos de la presentación de Ni piedad ni perdón en Córdoba.
Mi agradecimiento para la Fundación Miguel Castillejo y para la Asociación Cultural Naufragio, por la organización; así como para Antonio García, por su compromiso, y para Sensi Budia, por sus generosas y cariñosas palabras.
lunes, 3 de octubre de 2016
Guerra, paciencia, enigma, paradoja
Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:
Cuando tecleo estas líneas, acaba de estallar la guerra civil en el PSOE: diecisiete miembros de su Ejecutiva (héroes, para unos; traidores, para otros) han dimitido. Con cainismo hispano, los socialistas rebelados contra Pedro Sánchez lo han ninguneado y vilipendiado para encumbrar a Susana Díaz (conspiradora en la sombra). Siendo honestos, Sánchez ha cometido el pecado de cumplir (¿a rajatabla y con entusiasta entrega?, sí) las órdenes de su Comité Federal («no es no»)...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
