miércoles, 31 de diciembre de 2025

Saga Bond: Daniel Craig (IV)

 Artículo publicado en Lucenadigital.com:

Llámese pundonor, dada la inesperada cumbre milmillonaria de Skyfall, llámese mano bien untada con manteca verde o llámese atracción y convencimiento por la historia propuesta, como finalmente confesó Sam Mendes, quien había aceptado repetir como director de la nueva entrega, hecho que no ocurría desde la era Timothy Dalton, con John Glen. Por apuntarse a la fábrica de moneda y timbre, también se apuntó el mismo Daniel Craig, como coproductor y con facultades de decisión en el guión...

Saga Bond: Daniel Craig (IV)

No con mi dinero

 Artículo publicado en Surdecordoba.com:

El Arte necesita de mecenas. Es una máxima que vengo defendiendo desde hace años, y la mantengo. Pocos son los artistas —escritores, cineastas, escultores, pintores, músicos— con la suerte y el talento suficientes para vivir de su arte, que, sin duda, será su vocación, o debería serla. Imagino que no existirá mayor satisfacción, profesional y también personal, porque si tu vocación te permite vivir o sobrevivir (consabido el eterno contexto que se afronta en bucle o sucesión, habrá que conformarse con sobrevivir), puedes permitirte el lujo de evitar soportar un trabajo meramente alimenticio...

No con mi dinero

sábado, 13 de diciembre de 2025

Perdido naufragio

  En el balance del año me apuñalará el triste fin de la Asociación Cultural Naufragio. Su disolución ha supuesto el cataclismo, hundimiento, por aprovechar la corriente alegórica, de su buque insignia: la revista Saigón, que ha encajonado sus tipos, cuales fichas de dominó al término de la partida, ensabanado su imprenta y desconectado su alumbrado, con la esperanza derretida de felices tiempos o nuevos ingenios que reactiven los engranajes de las máquinas.

Saga Bond: Roger Moore (IV)

  En la columna de repercusiones negativas del fenómeno La guerra de las galaxias (con posterioridad, Episodio IV: Una nueva esperanza —1977—) copa puesto destacado, sin lugar a dudas, Moonraker (1979). Lastimero pastiche de las tres entregas anteriores creado al servicio no de Su Majestad, sino del populacho, o sea, de la demanda popular o la moda de la época; al servicio de un ánimo mercantilista, de un beneficio económico, sin importar el resultado, o casi. Legítimo y necesario interés, irreprochable, aunque no sortee un tensado de conciencia, cuando ha de comparecer en pantalla un personaje consolidado en el acervo, como James Bond, 007.