viernes, 1 de diciembre de 2017

Perdedor

Tras "Feo" e "Imbécil", Surdecordoba.com publica el artículo que cierra la Trilogía del chaval:

¿Chaval? ¿Eres tú?… ¡Espera que me acerco!… ¡Eh, no te muevas de ahí!, ¿no me has oído?, ¡espera, hombre!, ¿te han entrado las prisas al verme?… ¡Menuda sorpresa, chaval! No te hacía por aquí, perdido en mitad de la nada, entre esta arboleda… Daba un paseo y te he visto de lejos, sentado, o acurrucado, bajo las ramas del árbol… ¿Mirabas hacia arriba?, ¿contabas las hojas o qué?… ¿Qué raro eres de verdad, chaval?


martes, 14 de noviembre de 2017

Feo (trilogía del chaval I)

Eh, tú, chaval. Sí, tú, no mires a los lados, es contigo.

La vida a través del móvil

Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. La correspondencia, uno de los siete principios del hermetismo, está patente más que nunca en nuestra sociedad. O eso parece, a la vista del personal que pulula por la calle con la cabeza siempre agachada, como humillado. Pero, al contrario que la enseñanza recogida en El Kybalion, no se observan las maravillas y los secretos de la tierra para buscar su reflejo y respuesta en el cielo. No. El personal inclina la cabeza ante el poder dominador del teléfono móvil.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Libertad de expresión

Artículo publicado hoy en Surdecordoba.com:

El mayor logro del Estado Democrático y de Derecho no es el ejercicio del voto (perdónenme puritanos e independentistas), es la libertad de expresión. Consagrada en el artículo 20.1.a de nuestra Constitución («Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción»), queda garantizada y es digna de defensa...

Ofertas de empleo (I)

Artículo publicado hoy en Lucenadigital.com:

He de reconocer públicamente mi ignorancia en torno a todo lo referente al mercado laboral. Es un mundo que no comprendo demasiado bien. Quizá por ello resultan infructuosos mis esfuerzos por encontrar un trabajo decente; por grande que sea el empeño puesto, cualesquiera de las opciones se hacen inútiles...

domingo, 22 de octubre de 2017

Guerra, paciencia, enigma, paradoja

Cuando tecleo estas líneas, acaba de estallar la guerra civil en el PSOE: diecisiete miembros de su Ejecutiva (héroes, para unos; traidores, para otros) han dimitido. Con cainismo hispano, los socialistas rebelados contra Pedro Sánchez lo han ninguneado y vilipendiado para encumbrar a Susana Díaz (conspiradora en la sombra). Siendo honestos, Sánchez ha cometido el pecado de cumplir (¿a rajatabla y con entusiasta entrega?, sí) las órdenes de su Comité Federal («no es no»). Verbales y condicionales, vale; pero, si la alternativa se ceñía a abstención o pacto (en sus diversas variables), repeliendo la mierda, ningún crítico reclamaba palmariamente el cambio en la estrategia. Hágase cargo de la dura y compleja encrucijada en la que se ha hallado Sánchez.

Una década del naufragio

La Asociación Cultural Naufragio cumple diez años. No es moco de pavo, el aniversario. Vincularse a la Cultura (perdón por la mayúscula) en España, y hacerlo de manera asociativa durante una década, es gesta digna de laureles. Porque, este criadero de pancistas, tecleaba, es España, donde la Cultura (perdón por la mayúscula, otra vez) está mal vista. O no está reconocida. O no se le otorga el mérito que debiera. O esa visión, ese reconocimiento, ese mérito son inversamente proporcionales al coste del acceso. Quiero decir que, al español, cuanto menos le valga, más Cultura (ídem, a lo de la mayúscula) consumirá. Y si el consumo es gratuito, se convierte en el adicto a la Cultura (ya no me volveré a disculpar, por lo de la mayúscula, o sea) más enganchando del planeta. Ahora bien, trátese de cerveza o fútbol… Oiga, lo que cueste… A los datos me remito: un bar por cada ciento setenta y cinco españoles. Ni en todo Estados Unidos la cifra se asemeja. De ahí el valor de colectivos como Naufragio.