No sería capaz de discernir si el comentario
fue producto de ciertas dotes premonitorias, de una reflexión basada en la
experiencia, de ser un afortunado receptor de información privilegiada o de
echarle mucha caradura. El caso es que, cuando Gerardo Díaz Ferrán lanzó hace
un tiempo aquello de que para salir de la crisis había que trabajar más y ganar
menos (máxima, por cierto, que presidía su filosofía, pues ya la hizo suya al
reconocerse oficialmente la situación de crisis económica en España —hasta el
momento nos hallábamos ante una desaceleración—, para insistir en ella
después), todo el país le recriminó la fea expresión propia de un retrógrado
patrono explotador del humilde proletario. Tampoco podría discernir si fue ésta
la causa de las críticas a la declaración del, a la sazón, presidente de los
empresarios, o si se debió al absurdo recelo del español a la sinceridad, o si
habría que rebajarse a la tendencia supersticiosa del hombre modesto.
sábado, 15 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
El cónsul justo
Artículo publicado hoy en lucenadigital.com:
En julio se ha conmemorado el cuadragésimo quinto aniversario del fallecimiento de un hombre justo. Sebastián de Romero Radigales murió en 1970 en Madrid, a los ochenta y seis años, y fue un diplomático español cuya labor le valió el título póstumo de Justo entre las Naciones, concedido en 2014. Distinción otorgada a aquellas personas que, no siendo de ascendencia o confesión judía, ayudaron a los judíos durante el Holocausto...
sábado, 1 de agosto de 2015
Sobre valentía, arrepentimiento y venganza
Artículo publicado hoy en surdecordoba.com:
Hay muchas formas de valentía. En el último programa de la temporada de Salvados, Jordi Évole entrevistó a un hombre valiente. Iñaki Rekarte fue jefe del comando Santander de ETA, participó en un asesinato en su pueblo natal, Irún, y él mismo, con diecinueve años, apretó el botón que hizo explotar un coche bomba, matando a tres personas en Santander. Tres civiles muertos en un atentado que tenía por objetivo a la Policía Nacional. Al poco, fue detenido y condenado. Pasó veintidós años en prisión, al obtener la libertad en noviembre de 2013, tras la derogación de la llamada doctrina Parot. Durante su estancia en prisión, conoció a una gaditana con quien se casó. Tiene un hijo...
miércoles, 22 de julio de 2015
Historismo constitucional (V)
Cuando
en noviembre de 1842 Espartero decidió trasladar la mascletà a Barcelona,
lanzando petardazos por doquier, su crédito se agotó. Ya un año antes había
rebajado en un puñado de balas el arsenal del ejército patrio, al reprimir la
sublevación de Leopoldo O’Donnell mandando al cielo miliciano sin billete de
vuelta a varios titulares del derecho.
Historismo constitucional (IV)
Con dos ojeras como alfombras mohosas
extendidas, la madrugada del 13 de agosto de 1836, la Regente, más coaccionada
por la intimidación militar y por el contagio progresista, cual infección
vírica, de sus generales que convencida por los modos, firmó el Decreto de
restitución de la Constitución de 1812 con miras a alcanzar una reforma o
elaborar un nuevo texto. Ya abierto el día, compuesta del susto y con el
desayuno atragantado por un nudo en la garganta, siguió dando coba al
progresismo con el nombramiento de José María Calatrava como Presidente del
Consejo de Ministros, bien custodiado por la alargada sombra de Juan Álvarez de
Mendizábal —literal, lo de alargada, pues su altura era tal que se le otorgó el
sobrenombre de Juan y Medio—, embozado por el ardid del Ministerio de
Hacienda.
jueves, 16 de julio de 2015
Adiós, bicentenario
Ya me olía que esto terminaría como ha
terminado. O va a terminar. Entramos en el mes de diciembre de 2014, el
bicentenario está a punto de cerrarse y, salvo contados hechos locales, en seis
años no se ha organizado ninguna celebración a nivel nacional conmemorando la Guerra
de la Independencia. El que pudiera ser el mayor acontecimiento histórico de
unidad entre todos los pueblos, o como queramos llamarlos, que conforman esta
tierra denominada —según aseveran— España ha pasado sin pena ni gloria,
subyugado por una apática indiferencia, preocupantemente vergonzante… Y
preocupante, o sea, no significa sorprendente.
Se le digo
Se
le digo. Y se le juro por mi colección en cinco volúmenes de la trilogía
ilustrada de Los Mosqueteros. Pase que uno tenga que soportar en el habla,
durante la interlocución, ciertas dosis de leísmo. A fin de cuentas, todos
tenemos nuestras tendencias, y nuestras manías, más o menos tolerables.
Influencias familiares y del entorno, zonas geográficas y dialectos, falta de atracción
y de lecturas, perseverancia por la comodidad y propensión por lo ordinario,
personalidad sugestionable y desprestigio de lo apropiado, vocación por el descuido
y apego a lo informal. Ahora bien, de ahí a verse obligado a sufrirlo en
traducciones literarias y doblajes cinematográficos o televisivos va un abismo,
extendiéndose inquietantemente, en estos últimos géneros del arte, a
producciones nacionales.
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